Del miedo en el MEME al CARTEL en la calle; un virus que expande en el Valle de Aburrá.

Carteles destruidos en la esquina del parque del poblado, sur del Valle de Aburra.
Cartelismo: Música- ADELFA — Interludio: Fernando Vallejo

La producción de gráfica volcada a la calle ha tenido un estallido de nuevo en América Latina, los referentes vienen de ciudades como Santiago, Bogotá, São Paulo, CDMX, y Buenos Aires, ella toma cuerpo cuando las manifestaciones; protestas, plantones, barricadas, marchas y performances empiezan a proliferar ante los acontecimientos que se vienen desatando; como los producidos por el terror de estado y las prácticas extractivas.

Arde Latinoamérica. Diseño e impresión: @Granom — México

En Medellín la producción gráfica volcada a la calle no hace una presencia determinante en esta cuestión, mucho de este fenómeno se da porque no existe una reflexión colectiva y expandida de lo que acontece en el valle y tampoco existe una intención explícita de enfrentar este régimen que ha controlado el valle desde la colonización, existe una convivencia con las prácticas colonialistas muy tóxica que se impone en los trasegados cuerpos que habitan el valle.

Dentro de la forma de control urbano hemos logrado colocar algunos trabajos gráficos en la calle y lo que se presenta es la forma como son atacados, muchos de ellos destruidos, otros quitados con punta de navaja, mientras otros permanecen en las sombras y la marginalidad.

Mucha producción gráfica está volcada para las redes sociales ya saturadas, donde muchas de ellas están más para expresión egocéntrica del creador y poco a una forma expresiva que habilite un camino a las luchas que se están librando, esta dinámica de las redes sociales someten a la gráfica a la limosna digital del “me gusta” y la aprobación del espectáculo, no existe una práctica consistente de forzar a la calle a ser el lugar de expresión y denuncia.

El Valle de Aburrá es un lugar prolífico por todo lo que en él acontece, sobre todo ante el control urbano y la propaganda de los medios institucionales. Esta cuestión genera una centralidad en la trasgresión al espacio urbano que se focaliza en la colonización como práctica política a ser destituida, dado que, muchas de las experiencias vividas en su momento se actualizan en el proyecto de metrópoli contemporáneo; la segregación, el racismo, el paramilitarismo, gentrificación, securitización, y la vigilancia; todas estas manifestaciones del control del Valle de Aburrá. Y tienen una afectación central a la libertad de expresión y circulación.

La práctica del cartelismo entonces aborda las dos libertades que pueden apoyar y soportar los procesos de transgresión urbana y metropolitana, dado que la gráfica llevada al cartel coloca en la calle una expresión colectiva y visibiliza el necropoder en el valle, ese que mutó de las mafias del cartel de Medellín a las mafias narcoparamilitares.

La práctica de poner los carteles en la calle presenta todo un trabajo que va desde la producción a la circulación de los mensajes, una labor colectiva y espontánea que viraliza en cada espacio posible los mensajes, testimonios, consignas y denuncias. Informandole al transeúnte la actualidad de las luchas poneniendo de presente esa confrontación desatada por el miedo de expresarse y organizarse.

Colectivo la Colmena
Acción feminista

Colectivo de comunicacion, performance, y audiovisual ubicando en el valle de la muerte, medellin, colombia

Colectivo de comunicacion, performance, y audiovisual ubicando en el valle de la muerte, medellin, colombia