El estado de emergencia del aire en el Valle de la Muerte.

Dias antes de la entrada del virus COVID-19

No existe lugar seguro, Cuando ni respirar es posible.

El valle de la Muerte lleva casi cinco años pasando por alertas rojas por la mala calidad del aire, esto tiene multiples factores; el colapso de la movilidad, la industria depredadora, las quemas y destrucción de la naturaleza.

No ha existido una alternativa ante esta precaria situación en la que nos encontramos, pero por estos días llega a su situación limite cuando esta por ingresar el virus global COVID-19. Justo este virus ataca los pulmones y todo este acumulado de polución que hemos respirado por años será el detonador de una situación de pánico y terror que ni la violencia más cruda por la que atravesó este Valle pueda recordar. Ojala no se presente de este manera pero no hay mucha esperanza.

El cerro Nutibara.

Hay algo que no permite que los problemas comunes no se atiendan de forma colectiva, comunitaria o institucional, todo se trata con más pura indiferencia en cualquier trama de las escalas sociales y políticas.

La elite racista que gobierna este valle tiene resuelto el problema pues poco y nada es su relación en el territorio, viven en sus fortalezas atrincherados en las partes altas de la zona sur y en conexión con el aeropuerto internacional del oriente antioqueño. -Factor que también los aísla de la violencia urbana-.

La población del Valle sumida en el espectáculo más degradante ven pasar sus días con el sentimiento de que nada es posible de transformar, mismo que en cualquiera de los movimientos posibles la muerte será lo único seguro. Así las posibilidades de una solidaridad orgánica están casi descartadas.

Hoy 18 de marzo — Dias antes que entre la pandemia del COVID-19 todxs estamos con los pulmones saturados de la polución del aire.
— Las instituciones/Empresas —

Ahora estamos en confinamiento voluntario, por que no se han querido tomar medidas para controlar la expanción del virus COVID-19, este virus termino con la movilización popular y nos hizo abandonar la calle. Y ha dejado todo listo para experimentar una forma de control de las eficientes y totalitarias, las sensaciones de impotencia y vulnerabilidad paralizan el cuerpo y se espera lo peor.

Nada se da por sentado, todo comienza. La utopía sigue arrastrándose a cuatro patas. Abandonemos a su inanidad celestial los billones de billetes e ideas huecas que circulan sobre nuestras cabezas. Lo importante es “hacer nuestro propio negocio” dejando que la burbuja del negocio se desenrede e implosione. ¡Tengamos cuidado con la falta de audacia y confianza en sí mismo!

Nuestro presente no es el confinamiento que nos impone la supervivencia, es la apertura a todas las posibilidades. Es bajo el efecto del pánico que el estado oligárquico se ve obligado a adoptar medidas que ayer mismo decretó imposibles. Es al llamado de la vida y de la tierra para ser restaurada que queremos responder. La cuarentena favorece la reflexión. El confinamiento no suprime la presencia de la calle, la reinventa. Déjeme pensar, cum grano salis, que la insurrección de la vida cotidiana tiene insospechadas virtudes terapéuticas.

17 mars 2020 Raoul Vaneigem

Colectivo de comunicacion, performance, y audiovisual ubicando en el valle de la muerte, medellin, colombia

Colectivo de comunicacion, performance, y audiovisual ubicando en el valle de la muerte, medellin, colombia